Venía mal y la recesión la tumbó: la láctea Arsa, que fue de Vicentin, propone despidos para seguir

Creada en 2016, tiene plantas de Arenaza (Lincoln, Buenos Aires) y Córdoba. Había pasado a manos de Vicentin en sociedad con el fondo inversor BAF y desde hace año y medio la gerencia el grupo venezolano Maralac, que desembarcó en el país hace siete años. Quiere que el gremio Atilra acepte cesantías

Economia 29/05/2024 Claudia Claudia
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Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (Arsa), que elabora los productos de mayor valor agregado de la marca Sancor en sus plantas de Arenaza (Lincoln, Buenos Aires) y Córdoba, había pasado a manos de Vicentin Family Group en sociedad con el fondo inversor BAF Latam Trade Finance y desde hace un año y medio la gerencia el grupo venezolano Maralac. A fines de marzo último, abrió su concurso preventivo y este martes le comunicó al gremio Atilra la voluntad de suspender parte de sus 500 empleados como única posibilidad de sostener la producción ante el desplome de las ventas.

Fuentes de la compañía indicaron que vienen pagando los sueldos “con dificultad” e incluso, a veces, “desdoblados”, pero que por la caída del consumo es muy complicada la recuperación. Insistieron en que para poder seguir cumpliendo con los trabajadores tienen que mantener la producción porque no carecen de otros ingresos que los de la comercialización.

Este martes, las autoridades de Arsa mantuvieron una reunión con los representantes nacionales y los delegados de Atilra para comunicarles una “crítica situación que la compañía se encuentra atravesando”. La firma intenta consensos para poder avanzar en una “reestructuración y reingeniería de los procesos productivos” y así, argumentaron, “garantizar la continuidad de las operaciones”.

Los empresarios plantearon que, por el “deterioro del poder adquisitivo” y la caída del consumo en general, hay menor demanda de los postres y yogures que elaboran, “más allá de su calidad y alto valor nutritivo”.

Maralac desembarcó en el mercado lácteo argentino hace siete años con la compra de La Suipachense. Está controlada por los empresarios Manuel y Alfredo Fernández, y, en ambos proyectos, los venezolanos están asociados con el empresario local Claudio Rafaniello. Hace un año y medio, pasó a controlar Arsa, creada en en 2016 para relanzar el negocio de postres y yogures de SanCor, mediante una operación con su entonces controlante, la desmoronada por sus prrpias maniobras fraudulentas Vicentin.

El 21 de diciembre pasado, Maralac presentó ante la Justicia Comercial su pedido de concurso preventivo de acreedores, trámite convalido el 1° de marzo. “Esta medida fue solicitada como consecuencia de los problemas financieros que la compañía atravesaba producto del contexto macroeconómico imperante que ocasionara un aumento constante de los costos operativos en contraposición a una fuerte caída de ventas”, señala un comunicado de la firma venezolana.

La situación, subrayan, “ha empeorado significativamente en los primeros meses del corriente año, haciendo inviable el sostenimiento de la estructura productiva actual”. Es en ese contexto en el que sostienen que necesitan “suspender personal por un margen de tiempo” que no precisan cuál sería.

Lo que pretende, según el escrito que presentó al gremio, es “adecuar la plantilla activa de empleados a los niveles actuales de producción, necesarios para responder al nivel de comercialización y ventas” de sus productos “en el contexto actual”.

Después de la reunión con el gremio, el directorio de Arsa reiteró su “predisposición al diálogo” y dijo “confiar en que los representantes de los trabajadores, recapaciten y que prime el sentido común y el espíritu colaborativo, para sortear de manera exitosa esta difícil situación”. Es decir, que acepten las cesantías propuestas.

Antes, en la presentación a concurso, Maralac declaró tener 339 acreedores con los que acumula un pasivo de 49.713,7 millones de pesos, a los que se agregan otros 67.354,1 millones potenciales por garantías de deudas de terceros. Lo último, señaló, es herencia de la compra de las líneas de productos Sancor en 2016.

En Arenaza, provincia de Buenos Aires, los venezolanos producen más de 42.000 toneladas anuales de yogures, postres, leche y quesos con 219 empleados. En Córdoba, elaboran 97.000 toneladas al año de yogures y crema de leche con 254 operarios. Allí también tienen un centro logístico, que compraron para expandir sus actividades y prestar servicios a terceros. En 2022, esta línea de negocios aportó el 12% de su facturación.

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El dato es interanual y responde a la medición del INDEC de mayo. Supera en 75 puntos porcentuales al promedio de la inflación. Crónica habló con comerciantes que dijeron que “algunos clientes buscan hasta terceras marcas y otros directamente lo evitan” al producto lácteo. Además, dialogó con especialistas para conocer el motivo de la escalada de precios.

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