Último viernes de agosto: Día por una Argentina sin Chagas

El grupo interdisciplinario Encruzijada Chagas de la Universidad Nacional de Rosario invita a reflexionar y actuar frente a esta problemática de salud.

Salud29/08/2025ClaudiaClaudia
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Cada año, el último viernes de agosto se conmemora el Día por una Argentina sin Chagas, una fecha que invita a toda la sociedad a visibilizar, concientizar y comprometerse en la lucha contra esta enfermedad, que continúa siendo una de las problemáticas de salud pública más relevantes de nuestro país y de América Latina.

Desde el grupo interdisciplinario Encruzijada Chagas, conformado por docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el CONICET, se impulsa una agenda de actividades y reflexiones orientadas a derribar estigmas, ampliar el acceso al diagnóstico y tratamiento, y promover políticas inclusivas que reconozcan la diversidad de realidades que atraviesan las personas con Chagas.

“Pensar en una Argentina sin Chagas es mucho más que hablar de un parásito o de un vector: significa también cuestionar las desigualdades sociales y territoriales que hacen posible que esta problemática persista en pleno siglo XXI”, planteó el grupo de investigadores.

Pamela Cribb, biotecnóloga e integrante de este equipo, explicó a El Ciudadano que en el país y en Santa Fe hoy la principal vía de infección es por transmisión de madre al feto durante el embarazo. Se trata, de todas maneras, de sólo el diez por ciento de los casos de madres embarazadas que están infectadas.

No existen vacunas pero si existe tratamiento, el cual es efectivo si se inicia en etapas tempranas. En Argentina existe la ley  26.281, sancionada en 2007 y reglamentada en 2022, que garantiza el derecho a la prevención, diagnóstico y tratamiento gratuito en todo el país. Además, establece que no puede haber discriminación laboral por tener Chagas.

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Además, define que todas las mujeres embarazadas deben recibir el diagnóstico. Esto es fundamental porque el tratamiento que existe es efectivo sobre todo en recién nacidos, niños y adolescentes. En Argentina se calcula que alrededor de dos mil bebés al año nacen con Mal de Chagas y si se los trata apenas nacen la cura está garantizada.

Junto a Julia Cricco, encabezan el proyecto Encruzijada Chagas que recientemente obtuvo financiamiento de la UNR y la Provincia de Santa Fe para profundizar su investigación sobre este tema. «Es importante para seguir nuestra investigación sobre el estudio de la biología del parásito para poder buscar potenciales blancos para tratamientos nuevos más efectivos. Y además incorporamos profesionales de Comunicación Social para que nos ayuden a visibilizar esta enfermedad y hacer más campañas de concientización como parte del proyecto», explicó Cribb.

Sobre el Chagas
Es una enfermedad causada por Trypanosoma cruzi, un parásito que puede vivir en sangre, tejidos y órganos.

A nivel Mundial, desde 2019, el Día de la Enfermedad de Chagas se conmemora cada 14 de abril. Según la organización Médicos sin Fronteras esta enfermedad es la más frecuente de las enfermedades tropicales transmisibles en Latinoamérica, está presente en 21 países de todo el continente y afecta a un estimado de 6 millones de personas. Cada año, se calcula el registro de 30 mil nuevos casos, 12 mil muertes y alrededor de 9 mil recién nacidos que se han infectado en el proceso de gestación.

Puede transmitirse por:

  • La vinchuca (que defeca cerca de la picadura)
  • Vía vertical, durante el embarazo
  • Transfusión de sangre o trasplante de órganos infectados
  • Consumo de alimentos o bebidas contaminados

En Argentina se estima que más de un millón de personas están infectadas. La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas por años, pero el parásito puede dañar el corazón, sistema digestivo y nervioso.

La fase aguda rige durante los primeros 30 a 90 días de la infección y se caracteriza por la elevada presencia de parásitos en la sangre. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los síntomas más comunes durante la fase aguda se encuentran:

  • Inflamación local (chagoma), en la zona por donde el parásito entró en el cuerpo.
  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas, diarrea o vómitos.
  • Ganglios linfáticos agrandados.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor de músculos, área abdominal o pecho.

Por su parte, entre los signos más frecuentes de la formación crónica de Chagas figuran los daños cardíacos (miocardiopatía, alteraciones del ritmo y conducción en el corazón, aneurisma apical e insuficiencia cardíaca) y los trastornos motores gastrointestinales (dilatación del esófago o colon, las alteraciones del vaciamiento gástrico y perturbaciones en la vesícula biliar).

Más del 80% de los fallecimientos causados por el Chagas se relacionan con complicaciones cardíacas.

Tratamiento y prevención
La OMS indica que la enfermedad de Chagas se puede curar si el tratamiento antiparasitario se inicia precozmente, en la fase aguda. En las infecciones crónicas, el tratamiento y el seguimiento pueden prevenir o frenar la progresión de la enfermedad y evitar su transmisión, por ejemplo, durante el embarazo y el parto.

Si no se diagnostica ni se trata a tiempo, la infección crónica provoca alteraciones cardiacas en hasta un tercio de los casos, y en uno de cada diez, trastornos digestivos, neurológicos o combinados que pueden requerir un tratamiento específico.

En 2005 la OMS declaró al Mal de Chagas como una de las enfermedades más desatendidas en la región. Esto quiere decir que son aquellas enfermedades asociadas a la pobreza o poblaciones más vulnerables por lo que las grandes farmacéuticas le dedican menos interés. Esta declaración del organismo permitió priorizar estrategias de trabajo.

Las estrategias clave que define la OMS para prevenir la enfermedad varían según la zona geográfica. El organismo informa que si bien durante mucho tiempo la enfermedad se centraba sólo en América Latina, por las enormes migraciones poblaciones de las últimas décadas hoy al menos un millón de los casos se dan por fuera en países como Canadá, Estados Unidos, varios europeos y algunos del Pacífico Occidental, África y el Mediterráneo Oriental.

Algunas medidas para combatir su expansión pueden ser: el control de vectores (en América Latina); el tamizaje de la sangre antes de las transfusiones y los trasplantes; la realización de pruebas a las niñas, las mujeres en edad reproductiva, y los recién nacidos y los demás hijos de madres infectadas, y el tratamiento pertinente; el diagnóstico lo antes posible y la atención y el seguimiento exhaustivos; y la información, educación y comunicación dirigidas a las comunidades y los profesionales de la salud.

El porcentaje de mortalidad en el Chagas agudo varía del uno al cinco por ciento con una mayor incidencia en niños de corta edad. Esta enfermedad puede llegar a ser mortal en aquellos pacientes que desarrollan lesiones cardíacas graves, las que determinan la muerte en forma sincopal o por insuficiencia cardíaca progresiva. Entre los infectados, afortunadamente este porcentaje no es muy elevado. Por otra parte, actualmente existen cuidados clínicos eficientes que, en un alto porcentaje, disminuyen la mortalidad.

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