Nadia Beller sobrevivió a tres balazos y empezó a hablar de oro. Un mes antes, a 500 kilómetros, alguien había intentado sacar 189 kilos de ese mismo metal por el mismo aeropuerto. La anotación que apareció después en el teléfono de Fernando Cerimedo brindó el puntapié para que se unieran ambas versiones. Detrás aparece una red de empresas, aviones y contactos que llega hasta Mar-a-Lago