Tras el cese de actividades, el predio de 23 hectáreas quedó en el centro de una investigación por el pasivo ambiental generado por los procesos industriales.
La fiscalía santafesina detectó el enterramiento de asbesto, contaminación de napas y la desaparición de cientos de tanques de cloro gaseoso, lo que fue considerado una auténtica «bomba ambiental» según detallaron informes publicados por medios de comunicación.
La defensa de Tasselli en este caso estuvo a cargo del luego ministro de Justicia de Javier Milei, Mariano Cúneo Libarona.
Otro comprometido en el mismo caso fue el ex fiscal regional Patricio Serjal, bajo la presunción de cobrar una coima para desactivar la acusación por contaminación ambiental, que de hecho cerró en marzo de 2019. Lo sobreseyeron a fines de 2025, aunque fue condenado por las causas de corrupción relacionadas con el juego clandestino.
La causa judicial tuvo un extenso recorrido. Hubo apelaciones sobre su cierre y, a fines de 2024, la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe resolvió que no correspondía continuar con la investigación penal contra Tasselli por considerar que existía cosa juzgada.
También en Entre Ríos
El frigorífico Santa Elena, que fue un gigante exportador, se privatizó en 1991. El grupo que lo adquirió, encabezado por Rodolfo Costantini, lo cerró a los 18 meses y dejó un tendal de deudas superior a los 40 millones de dólares con el Estado nacional y el provincial.
En 2005, el Banco Nación aceptó la oferta de Tasselli a través de Santa Elena Alimentos SA por 3,5 millones de pesos, con una cláusula de retroventa si la planta no arrancaba en 180 días. La adjudicación quedó envuelta en una denuncia contra la entonces ministra de Economía nacional Felisa Miceli y su marido, por una supuesta comisión indebida.
La planta volvió a operar. Obtuvo la Cuota Hilton y habilitación para exportar carne a Venezuela. Pero los conflictos fueron constantes. En 2010, cerró pese a una conciliación obligatoria originada en el despido de delegados gremiales y frente a problemas de falta de hacienda y permisos de embarque. Para 2018, ya no operaba. Solo quedaban 10 operarios de mantenimiento.
El último intento fue entre 2020 y 2024: la planta elaboró picadillos y viandas para el Ministerio de Desarrollo Social, pero poco más de un año después la producción se paralizó. A fines de ese año volvió a cerrar y los ex obreros formaron una cooperativa para intentar recuperarla.
En Santa Elena, el recuerdo es amargo. Un funcionario municipal sostuvo en 2018 que mencionar a Taselli en la ciudad era asociarlo a los grandes dolores de cabeza del frigorífico.
La Corte Suprema dejó sin efecto el sobreseimiento en la causa por la compra del frigorífico, y se informó que Miceli volvería a ser investigada por esa venta.
Cuadernos
En la causa Cuadernos, Tasselli se presentó espontáneamente ante el juez Claudio Bonadio en agosto de 2018 y quedó detenido como «partícipe necesario de asociación ilícita».
El chofer Oscar Centeno lo mencionó en el séptimo de sus extraños cuadernos, incinerados y reaparecidos en fotocopias. Aparecía como «Gabriel Taselli». El empresario recuperó la libertad por orden de la Cámara Federal un mes después, y su hermano Alberto declaró como arrepentido.
También fue investigado en Suiza por lavado de dinero. La Cámara de Casación ratificó además una investigación por presunta evasión fiscal en una harinera santafesina.
Descarrilamientos en las concesiones ferroviarias
También operó concesiones ferroviarias de pasajeros durante los años 90 y 2000 a través del grupo Metropolitano. Ahí también hubo problemas por deficiencias operativas, graves incidentes y falta de inversiones.
El contrato por la línea de pasajeros San Martín, en el sector metropolitano, le fue rescindido tras violentos incidentes y disturbios de pasajeros en la estación Haedo por las demoras y fallas crónicas en el servicio.
El Gobierno nacional también le quitó la concesión de las líneas Roca y Belgrano Sur en mayo de 2007, mediante un decreto y por incumplimientos contractuales y deficiencias de mantenimiento
Compras a valor «simbólico»: un dólar y un euro
Tasselli compró Altos Hornos Zapla en octubre de 1999 por el valor simbólico de un dólar, asumiendo a cambio una millonaria deuda previa.
Se hizo cargo de las deudas que arrastraba el complejo siderúrgico ubicado en Palpalá, Jujuy, que ascendía a unos 70 millones de dólares con el Citibank.
Años más tarde, tras enfrentar diversas crisis operativas y financieras, la planta pasó a manos de la firma Metalnor (de capitales salteños) bajo la denominación de Industria Zapla.
Lo mismo hizo con la filial argentina de Parmalat, en diciembre de 2004. La compró por un euro, y se hizo cargo de los millonarios pasivos y deudas que arrastraba la empresa láctea tras el fraude global del grupo italiano.
Contexto de la operación
La gestión de Grupo Taselli en Parmalat enfrentó desde el inicio severos inconvenientes por falta de capital de trabajo y retención de pagos a los empleados.
Dos años después, en 2006, la planta redujo drásticamente su producción y se sucedieron protestas gremiales en medio de una profunda crisis operativa.
El último gran activo industrial del empresario fue Materfer, la histórica fábrica cordobesa de material ferroviario, que juntó firmas de rubro metalúrgico, ferroviario, energético y alimenticio.



















