El proceso había sido impulsado originalmente por los ex accionistas Petersen Energía, Petersen Inversora y Eton Park, quienes reclamaban haber sido perjudicados porque el Estado tomó el control de YPF sin lanzar una oferta pública de adquisición para el resto de los accionistas, como establecía el estatuto de la empresa.
En 2023, la jueza Loretta Preska había fallado contra la Argentina, aunque había dejado a YPF fuera de responsabilidad directa.



















